Claves para diseñar un buen Dashboard

Conceptos básicos para llevar a tus usuarios a las puertas del 'insight'

Claves para diseñar un buen Dashboard

1024 729 Roberto Castelló

De la nada a la infoxicación. Aprendiendo a relacionarnos con las métricas.

Aquello que no se puede medir, no puede mejorarse. Este viejo axioma está hoy más en vigor que nunca, estamos en la era del dato. Poco a poco vamos superando las tentaciones de tomar el atajo de la intuición y buscamos tomar decisiones basadas en datos, tanto cualitativos como cuantitativos. Hubo un tiempo en el que, en ausencia de herramientas de medición, se incorporaba a la metodología HCI (Human Computer Interaction) la lectura de los ficheros de logs, que recogían en infernales e ilegibles secuencias de datos el comportamiento de los usuarios que habían interactuado con el site. Honradamente, en aquellos años no conocí a nadie que lo hiciera de verdad. En 2005, Google compra Urchin, que se convierte en Google Analytics, y las reglas del juego cambiaron para siempre. Ya podíamos medir lo que sucedía, no sólo con mucha mayor claridad. También en tiempo real.

Ejemplo de Dashboard en Google Analytics.

Cada vez se incorporan más herramientas de medición a nuestra actividad diaria y nunca habíamos estado tan pendientes de los KPIs ( o indicadores clave de desempeño o rendimiento). Quizá, este momento de devoción por las métricas nos esté llevando a consumir datos sin control. Y es posible que esta súbita borrachera de métricas tenga mucho de aquello que la sabiduría popular – tan real y certera – definió con el clásico ‘la burra grande, ande o no ande’. A veces, para llegar a un equilibrio hay que pasar por los extremos. De la ausencia de datos hemos pasado a la infoxicación, casi sin anestesia. Necesitamos aprender a relacionarnos con estos inputs mientras seguimos siendo víctimas de esta sobreestimulación y aprendemos a vivir con – o a pesar – de ella.

El dashboard como facilitador de insights.

Necesitamos interfaces que ayuden a sintetizar estos torrentes de datos, que los prioricen y les den el valor que les corresponde. Porque las métricas por sí mismas no son nada. Son una herramienta para tomar buenas decisiones; un medio y nunca un fin en sí mismas. El usuario final necesita de un recurso que no le haga perder su tiempo realizando ningún tipo de cálculo, necesita datos ‘cocinados’ que le ayuden a centrar su energía en la toma de decisiones a tiempo real. Es por esto por lo que cualquier usuario al frente de un negocio, no debería aprender a dominar ninguna herramienta de análisis, la lógica de negocio y su estrategia deben estar por encima de todo esto.

Y es aquí donde se hace necesaria la labor de un perfil que traduzca la potencia de la herramienta de análisis o del analista a un lenguaje práctico y efectivo que coloque al usuario final en disposición de hacer lo que mejor sabe: tomar decisiones acerca de su negocio. Y esos somos nosotros, que como profesionales, centramos nuestros esfuerzos en diseñar experiencias centradas en el usuario.

Enfrentarse a un dashboard o cuadro de mando es una tarea compleja. En realidad, tampoco basta sólo con haber medido. De nada sirve todo este esfuerzo si no se obtiene el premio que se persigue: el insight. Esto es, una percepción que nos permite explicar una realidad de nuestro negocio que no conocíamos y que nos coloca en disposición de formular una hipótesis que puede solucionar uno o varios de nuestros problemas. Este es el trabajo más duro, en el que la persona al frente del negocio – nuestro cliente – ha de concentrar sus energías. Nuestro trabajo es llevarle en volandas hasta aquí, ayudarle a enfocar su atención y a entender qué está pasando. Extraer el insight de un dashboard es algo parecido a buscar oro en las orillas de un río. Avinash Kaushik nos lo muestra muy acertadamente en este gráfico:

Gráfico extraído de ‘Analítica 2.0’ de Avinash Kaushik

Claves para empezar a diseñar un dashboard

No son las tablas con los diez mandamientos, sólo son unos apuntes a modo de inspiración:

  • La información debe ocupar tan poco espacio como sea posible. La mayoría de los paneles de control se utilizan para representar una amplitud de datos con un gran número de diferentes variables; por poco espacio que consuma cada tipo de gráfico que emplees, corres el riesgo de saturar la pantalla y de dificultar la comprensión de la misma. Un buen dashboard es capaz de condensar la información relevante en un vistazo.
  • Ocupar poco espacio no significa comprimir el contenido. Ojo a esto, los datos y gráficas han de estar convenientemente distribuidos. Recuerda que el espacio en blanco también es un elemento de diseño.
  • Acceso instantáneo a los datos más relevantes. Normalmente, el cliente sentirá la tentación de medirlo todo y mostrarlo todo. Recuerda el concepto de KPI. Si todo pasa a ser importante, nada lo es. Para saber si un KPI es relevante, basta con comprobar si estaría en la lista de indicadores sin los cuales tu negocio no funcionaría. Todo lo demás es accesorio. No abrumes al usuario con datos irrelevantes.
  • Dato de calidad. Presenta siempre datos relevantes y convenientemente procesados. Recuerda, el usuario no quiere hacer cálculos.
  • Dimensiona los datos. Un dato por sí mismo no dice nada si no está presentado a lo largo de una tendencia y sujeto a un criterio de segmentación.
  • Los títulos también hacen su trabajo. Siempre que lo necesites, apóyate en títulos y procura que sean lo más concisos y claros posibles. Todo recurso que ayude a ubicar al usuario y hacerle entender mejor el contexto es bienvenido.
  • Distingue entre datos cualitativos y cuantitativos. Y muestra explícitamente lo que significan cada uno de ellos y lo que aportan a la visión global.
  • Utiliza bien los gráficos. Hay un gráfico para cada necesidad, el gráfico de tarta no es la panacea. Alguien me dijo una vez que este tipo de gráficos eran la Comic Sans de los dashboard, no puedo estar más de acuerdo. Preocúpate de usar el más adecuado sin reparar en la estética. Tiene que ser bonito, pero antes de eso ha de ser útil.
  • Consistencia en los patrones. Está estrechamente relacionado con el punto anterior. Sé coherente con tu patrones y no obligues al usuario a volver a interpretar un nuevo elemento en otro lugar para explicar un concepto que ya has introducido antes.

En resumen, ¿cómo debe ser ese dashboard ideal?

Un buen diseño de dashboard debe ser capaz de crear espacios en los que el usuario final acceda de forma sencilla a la información relevante, ayudándole a superar las posibles barreras cognitivas y a minimizar las curvas de aprendizaje. Debe dominar el lenguaje de los gráficos para utilizar siempre el más adecuado en cada momento, aportando información cuantitativa y cualitativa orientada a las características e intereses del usuario final. Debe ser capaz de detectar, comprender y priorizar insights para convertirlos en información comprensible, estructurada y relevante.

Esperamos que esta introducción os sea de utilidad. Nos encantará que contribuyáis con vuestros comentarios y experiencias.

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Definición de objetivos, seguimiento de métricas y soluciones accionables orientadas a la conversión

Roberto Castelló

Sólo desde la humildad puede conservarse la capacidad de sorpresa y aprendizaje. Trabajo para aprender a relacionarme cada vez mejor con mis propios errores y limitaciones. La práctica es el camino. Lo demás es sólo ego.

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  • CRO
4 comentarios
  • Valentin Pereiro
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    Fantástico análisis. Reconozco, como muchos analistas de datos amateur, que siempre he perdido mucho tiempo analizando información sin alcanzar un objetivo claro. Ahora, en cualquier proyecto, siempre me planteo que necesitamos medir antes de empezar a volverme loco con los datos a posteriori, y es un ejercicio más que necesario que ahorra mucho tiempo a futuro.
    Gracias por el post!

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